Un poco de historia

La historia de la Francmasonería es tan rica como compleja. Si es verdad que comienza el 24 de junio de 1717 en Inglaterra con la reunión de 4 logias londinenses, parece ser que existía una protomasonería bien implantada ya en el naciente Reino Unido, desde mediados del siglo XVII.

La Francmasonería se implantó en Francia con la creación, en 1725, de la logia parisina Saint-Thomas au Louis d´Argent, taller que agrupó a exiliados jacobitas ingleses.

El duque de Montmorency-Luxembourg reorganizó en profundidad la Orden en 1773. Bajo la Gran Maestría de Louis-Philippe-Joseph de Orleans (Felipe Igualdad), se convirtión en Gran Oriente de Francia por una fusión amplia de la primera Gran Logia Nacional con la Madre Logia Escocesa.

Primera medida notable: contrariamente a los usos vigentes en la época, el cargo de Venerable Maestro de la Logia (presidente) no es ya vitalicio ni hereditariamente transmisible como lo eran los cargos en el Antiguo Régimen, sino obtenido mediante elección democrática.

¡Nació el Gran Oriente! Se dotó de un órgano legislativo democrático (la palabra, asombrosa para la época, es de Montmorency-Luxembourg): cada logia es representada por un delegado en la Asamblea General anual, el Convent. Un dispositivo verdaderamente revolucionario que señala la separación de poderes (ejecutivo y legislativo) y perdura casi dos siglos y medio, tras haber inspirado el modelo de organización política de la República.

“Anclado en la tradición y moderno en su funcionamiento”.