Entre el mallete y la espada

        Ni es ir a misa de doce, ni es liarse a tiros. Aunque nos reunimos siguiendo un guión ritual. Y aunque la construcción del Templo de la Humanidad conlleva, efectivamente, luchas, combates, bregas y refriegas.

      Acudir a una Tenida (reunión de los miembros de la Logia) no es, tampoco, ir a una conferencia o debate en un ateneo. Ni enrolarse en una ONG que luche por los derechos humanos. Eso se puede hacer, legítimamente, también fuera del Templo masónico, fuera de la Masonería.

      ¿Entonces qué es la Masonería? Mejor aún: ¿qué es ser masón? ¿qué es ser masona? Es, en esencia, situarse entre el mallete (mazo) y la espada; es decir, entre el crecimiento espiritual que conlleva la iniciación masónica, y las luchas y combates, bregas y refriegas que son su consecuencia. Si el trabajo de nuestra Logia se lleva a cabo y se vive de forma disciplinada (pautada por el mallete) y según nuestros usos y costumbres iniciáticos, cuando termina nuestra reunión empieza la tarea constructora, incluso combativa, de los francmasones. Es entonces cuando cobran sentido masónico nuestros afanes y desvelos en lo demás: ateneos, ONGs, grupos ciudadanos…

      Moriría en nosotros –y con nosotros- la Masonería si nos encerrásemos exclusivamente en la belleza del ritual: no seríamos masones.

    Moriría en nosotros y con nosotros la Masonería si, dejando de lado la intensa y esencial belleza espiritual de nuestros rituales, nos aferráramos al sentido “práctico” de cualquier lucha o transformación de nuestro entorno.

  Queremos ser, y somos, masones. Por eso los cimientos de nuestro Trabajo son: Sabiduría, Fuerza y Belleza.”

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La Máscara

     

 

            “¿Qué es la Masonería? Iniciamos con este post una serie de varios artículos breves que, en su concisión impresionista, pretenden esbozar un retrato de la Orden que, con el Rito Francés y en el Siglo de las Luces, irrumpe en una convulsa Europa de castas y la ilumina con su carácter iniciático, esclarecedor, combativo.

            ¿Qué es la Masonería? Primera pincelada: es un ámbito privilegiado en el que toda máscara se cae, dejando a la vista el verdadero rostro de cada miembro de la Logia.

            El Taller (sinónimo de Logia) masónico es un grupo reducido de personas que, más temprano que tarde y en constante apertura al otro, nos vamos mostrando tal como somos, superando los roles, estatus y antifaces de que una sociedad deshumanizada y deshumanizante nos reviste.

            “Conócete a ti mismo”. “Conócete a ti misma”. Es la llamada constante que el método masónico efectúa sobre cada persona que se inicia.

            Y van cayendo las máscaras, y se van mostrando los corazones de cada rostro, en permanente búsqueda de sí y de la alteridad; a base –lo decimos de esta manera- de desbastar la piedra bruta que somos, de manera que encaje ésta en el edificio de la Logia, para construir una sociedad mejor, para edificar el Templo de la Humanidad en Libertad, Igualdad, Fraternidad.”

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SOLSTICIO

Solsticio de invierno, 21 de diciembre. Revierte la oscuridad hacia la luz. Es la primera noche de San Juan, del “San Juan de invierno”, en paralelo con la otra, la del 23 al 24 de junio, el “San Juan de verano”. Entre ambos Santos Juanes, jugando con la luz y las sombras, vivimos los francmasones simbólicamente nuestra existencia. Sabiendo, además, que los Santos Juanes no son sino la cristianización del dios romano Janus, dios de los principios, de las puertas, de las iniciaciones. No en vano, en latín puertas se dice ianua.Tradicionalmente, siguiendo esta inspiración, las logias se llamaron “de San Juan”, siendo, en realidad, Logia de Janus.
Feliz, luminoso y vibrante solsticio de invierno 2017.

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GODF: La quintaensencia de la regularidad

 

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Tenida Fúnebre Noviembre

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte,
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

(Jorge Manrique, Coplas por la muerte de su padre)

 

           Noviembre. El viejo incipit de Samhain y de Tosantos. El mes en el que Tartessos, comulgando con sus ancestros, celebra con una Tenida Fúnebre la pervivencia en nuestra memoria de aquéllos y aquéllas que, iniciados en los misterios masónicos, ya no decoran nuestras Columnas.

           Murieron. Partieron -decimos- al Oriente Eterno. ¿Un Cielo, un Valhalla, un Paraíso inmediatamente olvidado o perdido? Más simple, incluso: es nuestra Memoria, individual y colectiva, el Oriente Eterno, el puerto al que arriba “la nave que nunca ha de tornar”. En el día del último viaje Nuestras Hermanas y Hermanos, que partieron ligeros de equipaje, casi desnudos “como los hijos de la mar”, perviven en el recuerdo de la Orden. Han desaparecido pero viven entre nosotros.

Y, así, los festejamos como Kavafis a sus esforzados y heroicos espartanos:

¡Honor a aquéllos que, en sus vidas,
custodian y defienden las Termópilas!

La calavera, emblema del pensamiento puro, y el anti color negro, nos mueven a gemir pero también a esperar.

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