Masonería no es religión

Masonería no es religión. No tiene nada en contra de la religión, tampoco de las religiones, pero ella misma no es religión. No obstante, cierto vicio conceptual se viene introduciendo desde los años setenta en España, confusión que lleva a muchos a considerar la Orden como una especie de religión, más concretamente como un cierto cristianismo, incluso catolicismo, una orden no de constructores sino religiosa, de monjes que, además, llevan a cabo otras… extravagancias.

Esto es ciertamente peligroso, pues, al confundir los fundamentos de la Masonería con los de la religión y las religiones, la sociedad se pierde ambos aportes –el  masónico y el religioso- o, al menos, uno de ellos, sea cual sea, que se ve tapado o empañado por el otro.

En nuestras Logias hay Hermanas y Hermanos creyentes en religiones, así como creyentes con creencias no religiosas. 

Cada uno de nosotros tiene derecho a creer en un Dios creador, en una inteligencia suprema, en una potencia inmanente, en una fuerza inconsciente o no creer en nada de esto.  Cada uno puede practicar una religión o no practicar ninguna.

Con sumo respeto a las creencias, a toda creencia, pero sin querer identificar a la Orden con ninguna creencia concreta.

Esta es una de las grandezas indiscutibles de la Francmasonería.