Los orígenes de la francmasonería

Sus orígenes son objeto de discusión pues la documentación histórica no es muy abundante al respecto. La mitología masónica, a veces, hace remontar las raíces de la orden hasta los templarios, el antiguo Egipto ¡o incluso hasta Adán! Sin embargo, los historiadores las sitúan, más razonablemente, entre los siglos XVII y XVIII en su forma actual. Aunque hay documentos más antiguos (de los siglos X, XIV y XV), no son sino reglamentaciones vinculadas a los gremios de constructores, los llamados masones “operativos”. De cualquier forma, esta cuestión del origen no se ha solventado todavía a pesar de las múltiples investigaciones emprendidas por muchos historiadores rigurosos. No obstante, todos se muestran de acuerdo al decir que la francmasonería fue, en determinada época, una organización de solidaridad social y financiera para sus miembros, una especie de primitiva seguridad social mutualista.

Las logias más antiguas actualmente activas en Escocia se fundaron en 1598. Sin embargo, comúnmente se fija la fecha simbólica (en masonería se dice que “todo es símbolo”) de organización de la francmasonería en su forma actual en 1717, en Londres. A partir de este período, las logias independientes que existían se federan en una Gran Logia. La francmasonería recibe entonces el nombre de “especulativa”, es decir únicamente intelectual (no construían templos), por oposición a la llamada “operativa”, que agrupaba a los constructores medievales. El origen de la utilización del término “franc” (en la palabra “francmasonería”) se discute. Una primera hipótesis confiere a “franc” el sentido de “libre”, como el constructor que podía circular libremente de una provincia a otra, de un señorío a otro, sin depender de otra cosa sino de las obras que se encontraban diseminadas por la Europa medieval. Pero quizá con mayor verosimilitud, el término “franc” haría referencia al “masón de piedra franca” (freestone mason), que era el nombre que se daba a la piedra destinada a ser tallada.

Sin entrar en detalles, es necesario subrayar la diferencia entre el Compañerazgo (institución francesa de constructores continentales) y la francmasonería especulativa, institución británica que emergió de Inglaterra, Escocia e Irlanda. Ambas instituciones no están en absoluto vinculadas. Unicamente las aproximan los símbolos que las dos utilizan. Son primas lejanas que tienen un pariente lejano.