Fichte: retrato de un masón

Recomendamos vivamente la lectura de Filosofía de la Masonería. Cartas a Constant, de Fichte. Su autor fue masón, dejó de serlo, lo fue siempre por su actitud ante la vida… Tal vez uno de sus textos más logrados sea este retrato psicológico-moral de un masón, contenido en la carta sexta: 

“"Esta es la imagen del hombre maduro y formado, tal como yo lo concibo:

Cabeza completamente clara y libre de prejuicios de toda índole. Se erige en señor del reino de los conceptos y el horizonte de la verdad humana se extiende ante sus ojos tan lejos como es posible. Pero la verdad es para él sólo una, un todo único e indivisible; no prefiere uno de sus aspectos a otro. Incluso la misma formación del espíritu es, según él, sólo una parte de la formación entera, y así como no se le ocurre darla por concluida verdaderamente con ella, tanto menos se le ocurrirá prescindir de ella. Ve muy bien, y no se recata en admitirlo, que muchos otros le van en esto a la zaga; pero no le inquieta, porque sabe cuánto depende aquí también de la fortuna. No impone a nadie su luz, y menos aún el mero brillo de su luz; si bien está siempre dispuesto a dar a cualquiera que lo desee tanta como pueda sobrellevar, y a dársela en la forma que le sea más grata. Sin embargo, también se muestra contento, aunque nadie haya menester de su luz. Es de una rectitud extrema, escrupuloso, severo consigo mismo en su intimidad, sin hacer públicamente el más mínimo alarde de su virtud, ni imponer a los otros su punto de vista, bien mediante reiteradas aseveraciones acerca de su propia honorabilidad, bien mediante conspicuos sacrificios y afectación de una alta seriedad. Su virtud es tan falta de artificio y, me atrevería a decir, tan púdica como su sabiduría. El sentimiento dominante en él frente a las debilidades ajenas es de benévola compasión, en absoluto de una airada indignación. Vive ya aquí abajo en la fe en un mundo mejor, y sólo esta fe, a sus ojos, confiere valor, sentido y belleza a su vida sobre la tierra; pero él no impone esta fe a nadie, sino que la lleva dentro de sí como un tesoro escondido.

Esta es la imagen del hombre completo, el ideal del masón".

 

Lamentablemente, no quedan muchos ejemplares de esta joya filosófica y literaria en castellano. Alguien tendría que plantearse reeditarla. La parte citada en el post corresponde a la edición de Ed. Istmo, Madrid, 1997.