¿Es anticlerical la masonería?

Cuando se pregunta si es anticlerical la Masonería, hay tres respuestas, igualmente realistas y perfectamente válidas:

  • La Masonería no es anticlerical,
  • La Masonería es anticlerical,
  • La Masonería no es anti sacerdotal.

Me explico:

La Masonería no es anticlerical

Desde siempre hubo clérigos masones. Anderson y Désaguliers, Frédéric Desmons y un largo etcétera de sacerdotes y obispos de diferentes confesiones cristianas se han sentado y se sientan en las Columnas de nuestras Logias. Y no pasa nada. Ellos no han visto ni ven amenaza para la religión en la Francmasonería.

La primera acepción que el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) da a la voz “clerical” es: “Perteneciente o relativo al clérigo. Hábito, estado clerical”. A tenor de esto, la Masonería no es anticlerical, puesto que no se opone a que haya clérigos ni en la sociedad profana ni en sus Logias. La Francmasonería no tiene absolutamente nada en contra del clero ni de la religión, ni siquiera de las religiones.

A la Orden no le molesta ni le daña la existencia del clero, puesto que ella trabaja en planos diferentes a los del clero y las religiones. Así, el artículo primero de la Constitución del Gran Oriente de Francia lo deja diáfano: “considerando las concepciones metafísicas como del dominio exclusivo de la apreciación individual de sus miembros, rechaza toda afirmación dogmática”

Tampoco es anticlerical según la segunda acepción que el DRAE otorga a la voz “anticlericalismo”, es decir: “Animosidad contra todo lo que se relaciona con el clero”.

Concretando, la Orden Masónica no es anticlerical; esto es, no siente animosidad alguna contra lo que se relaciona con los diversos cleros, porque ella trabaja en planos distintos del religioso y eclesial.

 

La Masonería es anticlerical

La segunda acepción que el DRAE recoge sobre la voz “clerical” es la que sigue: “Marcadamente afecto y sumiso al clero y a sus directrices”. Con lo que clericalismo sería también, según el DRAE, “Influencia excesiva del clero en los asuntos políticos” (1ª acepción), o “marcada afección y sumisión al clero y a sus directrices (3ª acepción). Y anticlericalismo: “Doctrina o procedimiento contra el clericalismo” (también DRAE).

El anticlericalismo sostiene que las creencias religiosas pertenecen al ámbito exclusivamente privado del ciudadano, por lo que las organizaciones que las sustentan, al formarse como instituciones, ejercen en ocasiones influencias intolerantes y, por tanto, indeseables, política y públicamente, en el conjunto social. Surge como respuesta a la existencia de un clericalismo integrista o poder teocrático sustentado por una casta sacerdotal.

“El clericalismo es un cáncer” (Gambetta).

En ambos sentidos, efectivamente, es anticlerical la Masonería: ya que trabaja por una humanidad y sociedad de personas libres, no puede identificarse con la influencia e intervención del clero en la política.

La Orden propugna el laicismo (DRAE: “Doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa”), no frente a la religión ni a las religiones, sino frente al clericalismo y a los intentos de convertir en una teocracia a la sociedad y en vasallos y feligreses a los ciudadanos.

 

La Masonería no es anti sacerdotal

Para concluir, la Francmasonería ni es anticristiana, ni antirreligiosa, ni anti sacerdotal. No se opone al clero, sino al vicio del clericalismo.

Pero sí se opone a la dominación de la vida social y política por parte de instancias que propugnen el clericalismo, o injerencia del clero en los asuntos públicos y políticos.

Más allá de los adjetivos, la Masonería es sustantivamente laica.