Ágape nocturno (Kipling)

Llegado el momento, el rey Salomón dijo

a los obreros que tallaban la piedra:

compartamos, tengo vino y pan,

celebremos una fiesta juntos. Descenderé de mi trono

y todos los Hermanos deberán venir a este ágape,

¡Como Compañeros, ni más ni menos!

 

Enviemos ahora mismo una chalupa a Hiram de Tiro,

él, que nos asegura provisión y transporte

de tan hermosos árboles. Decidle que los Hermanos y yo

deseamos hablar con nuestros Hermanos que navegan por los mares,

y que seremos dichosos encontrándoles en nuestro ágape,

¡Como Compañeros, ni más ni menos!

 

Enviad también mensaje a Hiram Abif,

Gran Maestro de fraguas y minas:

yo mismo y los Hermanos vamos al ágape,

así llevemos ricos adornos o simples vestiduras,

¡Como Compañeros, ni más ni menos!

 

Dios reservó a cada uno su sitio: al cedro majestuoso,

al modesto hisopo y a la morera silvestre, a la higuera

y al espino… ¡pero esto no es razón suficiente

para reprochar a un hombre que no haya llegado a ser

aquello a lo que no estaba necesariamente destinado!

Y a propósito de nuestro Templo, mantengo y afirmo:

¡Sólo somos Compañeros, ni más ni menos!

Así lo ordenó y así se hizo.

Y los Cortadores de Madera y los Masones de la Marca,

con los simples marineros de la flota de Sidón

y los almirantes del Arco Real

vinieron, se sentaron, celebraron este ágape,

¡Como Compañeros, ni más ni menos!

 

En las canteras hace todavía más calor

que en las fraguas de Hiram,

nadie a salvo está del látigo del guarda.

Muy frecuentemente nieva en el paso del Líbano,

y sopla el viento siempre frente a la bahía de Jaffa.

Pero cuando llegó el momento, llevó el mensajero

la orden del rey Salomón: ¡olvídate de todo!

Seas mendigo, amigo de reyes

o igual a los príncipes, Hermano ¡olvida todo esto!

¡Compañero solamente! Y olvida lo demás.